domingo, 23 de noviembre de 2008

¿Ha servido el castigo grupal?

Hola, chicos.

Perdonad que no haya escrito antes pero estamos con los exámenes de evaluación y las notas hasta arriba.

¿Ha servido el castigo grupal y la carta enviada a los padres?

Sirvió para que el viernes, tras recibir la amonestación por parte de los jefes de estudio, se pudieran dar las clases de maravilla. Todos atentos y/o calladitos.

Sirvió para que los padres de los "buenos alumnos" se quejaran de la medida y la consideraran excesiva e injusta porque, según ellos, sus hijos no son los culpables.

Pero también sirvió para explicar por qué los "buenos alumnos" están obteniendo resultados mediocres y por debajo de lo que se espera de ellos: están confiados, saben que en el último momento estudian y aprueban los exámenes, así que se dedican a hablar en clase.

Si el viernes estaban todos asustandos y en silencio, este lunes, después de todo un fin de semana, ya subieron de nuevo el nivel de ruido en clase.

Ahora, cuando sorprendo a los "buenos alumnos" hablando, les digo: "luego le dirás a tus padres que tú no hablas en clase".

Y consigo que bajen la cabeza y que, por un rato, se callen.

2 comentarios:

Livia dijo...

La cuestión es también que cada profesor es responsable de su clase, me explico, el tutor tiene sus "responsabilidades" pero no es cosa sólo suya si el grupo la lía en clases de otros....
Y los padres en lugar de protestar podían tomar partido de vez en cuando...

patricia dijo...

Sí pero esto ya era reincidente. En ciertas clases de diferentes profesores, incluso en la mía y soy la tutora y fuente de información de sus padres, se ponían a hablar con el compañero y, a veces, de punta a punta de la clase.

El problema es que tienen la sensación de que no necesitan atender y no consideran que lo que ellos hacen sea molesto.

Y si les llamas la atención, bajan la cabeza, pero al rato están igual.

Pero he de decir que los chicos se disculparon por su comportamiento. Y eso salió de ellos mismos que nadie se lo exigió.

Al fin y al cabo son niños con memoria de pez. Pero claro, necesitan que nosotros les impongamos disciplina y les llamemos la atención.

Y esto es una tarea muy pesada.